lunes, 24 de junio de 2013

El Agua en Venezuela: Privatizada de Facto


Tacatacataca... Ese no es el sonido de las cacerolas, sino el sonido habitual de los camiones cisternas, que vienen a llenar de agua los tanques de casas y edificios residenciales.

Los cortes de agua, ya sean planificados o "accidentales" (Ej. El rompimiento de una tubería que abastece a media ciudad) son muy usuales en el país. En Venezuela, un país con uno de los recursos hídricos más vastos del mundo, resulta particularmente extraño esta escasez del líquido, sobre todo cuando hay países con menos ríos que Venezuela pero que gozan de un flujo permanente de agua. Sí, también hay muchas temporadas de sequía, por los efectos del cambio climático. Sí, también hay una cultura de despilfarro del agua, donde muchos usan manguera para limpiar las calles cuando bien se puede usar una escoba. Y sí, también podríamos admitir la existencia de los pokemón que cortan tuberías con el fin de desestabilizar a la revolución. Sin embargo, una gran parte de la culpa también está en la ineficiencia y falta de previsión por parte de los órganos gubernamentales.

El precio de una cisterna de agua oscila entre 800 y 1200 bolívares, lo cual representa hasta un tercio del sueldo mínimo en el mejor de los casos. Y evidentemente, mientras más fallas en el suministro de agua existen, más se debe acudir a estas cisternas para llevar el día a día en el hogar.

Pero otro de los problemas del agua no es sólo su suministro, sino su calidad. Es notablemente famosa la idea de que el agua del grifo en Venezuela no se puede beber, debido a su mala calidad. Vamos a dar el beneficio de la duda al gobierno, y quizás dicha mala fama se debe a un rumor de los entes privados con el fin de incentivar la compra de agua embotellada, y no por su mala calidad, como ocurre en los EE.UU.. Sin embargo, el gobierno ni siquiera se ha esmerado demasiado en desmentir este asunto, y el hecho de que los botellones de agua (de hasta 5 litros) estén regulados, parece un indicio de ese desinterés.

Para no hacer el cuento largo: El agua en Venezuela está privatizada de facto, ya sea por ineficiencia o complicidad del Estado, lo cual está haciendo ricos a algunos.

Tenemos a un gobierno más empecinado en la política minero-extractiva que en la protección ambiental, lo cual se ve en la calidad y suministro del agua. Desde un punto de vista estratégico el agua es más importante que el petróleo, no sólo porque sin petróleo la humanidad todavía subsiste, sino porque la falta de agua puede generar revoluciones y conflictos: No olvidemos a Cochabamba en el 2000, no olvidemos que algunos dicen que en el futuro las guerras se librarán por agua...

Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y tecnologías 2.0

domingo, 23 de junio de 2013

Gobierneros, Conspiranoia y otras caricaturas


Si algo podemos inferir de las palabras de los gobierneros venezolanos, es que los que se oponen al gobierno o al Estado son muy, pero muy poderosos. En el caso de la oposición venezolana, ésta es como el Coyote y el Correcaminos: El coyote (la oposición) siempre dispone de muchos planes y de todos los medios, todos marca ACME (hecho en gringolandia), desde trampas hasta misiles (y aviones militares) y, a pesar de todo, el coyote nunca consigue lo que quiere (el poder). La oposición -aparentemente- tiene mucho poder, pero simplemente nada se le sale bien. Así es más o menos la caricatura de las conspiraciones exclamadas por el gobierno.

Las conspiraciones se explican en la medida de la desconfianza que tiene la población en las instituciones o autoridades, ya sean públicas o privadas. Es simple: Como desconfiamos de lo que nuestras autoridades o instituciones nos dicen, eso facilita el origen y aceptación de diversas teorías que nos proporcionan "otra cara de la moneda" sobre una determinada realidad. Hay quienes creen que los gobiernos esconden la presencia de los aliens, o quienes dicen que el ser humano nunca pisó la Luna o que hay sociedades secretas que intentan dominar el mundo. Todo es parte de esa desconfianza que tenemos en quienes nos gobiernan.

Estas teorías por lo general suelen venir de los ciudadanos de a pie, sin embargo, hay otras teorías conspirativas que, contrario a lo usual, provienen de los sectores que están en el poder y que tienen un origen o interés muy distinto, pero cuya aceptación puede ser similar, y que no distingue entre "derechas" e "izquierdas".

Un caso muy particular, y para hablar de gobiernos de derechas, podemos tomar el ejemplo del gobierno de George W. Bush. Este gobierno era particularmente paranoico, sobre todo en la llamada "Seguridad Nacional", después de los atentados del 11 de septiembre (del cual muchos creen que fue un atentado del mismo gobierno y entes privados, ya que hay cosas muy cuestionables de lo sucedido). El caso ejemplar era la paranoia de que el gobierno de Irak poseía armas nucleares, y que estas armas podían caer en manos de terroristas islámicos. Pero la verdad era que ni uno ni lo otro: Irak no poseía este armamento y los grupos radicales islámicos no eran muy amigos de Saddam Hussein. Acabada la amenaza de Saddam, EE.UU. se enfrenta a un enemigo fantasma: el terrorismo islámico. Pero luchar contra el terrorismo es como luchar contra las cucharachas: no sabes donde están, donde se esconden, no sabes nada, con la única excepción de que tienen cara de árabes. No es un enemigo que para derrotarlo baste con invadir un país o matar al líder, sino que es una amenaza constante y latente... O al menos eso es lo que se pretende hacer creer. El terrorismo islámico es la versión mejorada de la "amenaza soviética", ya que permite tener a la población en constante alerta, y un pueblo con miedo es más fácil de manejar que un pueblo ignorante (Y el pueblo estadounidense tiene mucho de ambos). El miedo gatilla el instinto social de unión para hacer frente a los problemas, y dado que convenientemente el que "nos protege" es el gobierno, entonces "hay que apoyar al gobierno". Y por allá tenemos los ejemplos de que quienes se oponían a la intervenciones militares en los países árabes eran rápidamente tildados de "apátridas".

Del lado de la izquierda, tomamos el caso venezolano, que como buenos conocedores de las estrategias de manipulación que aplican los yankees, las repiten sin ninguna vergüenza. El gobierno cada vez intenta más enaltecer de un supuesto poderío que poseen sus adversarios pero que en realidad no tienen. ¿Cómo se puede lanzar un golpe de Estado si la oposición no tiene el apoyo de las Fuerzas Armadas ni de ninguna otra institución del Estado? ¿Cómo van a lanzar un golpe si apenas la oposición tiene 2 estados? La más evidente fortaleza que tiene la oposición es que sus números en las elecciones tienen una tendencia en alza, pero más allá de eso es exagerado. Lo último fue la supuesta compra de aviones militares por parte de los opositores, lo cual suena más a un chiste por el alto costo que conllevaría, no sólo económico sino diplomático y militar, ya que se habla de que el ataque vendría de una base de EE.UU. en Colombia, lo cual puede ser tomado como una declaración de guerra por parte de ambos países, y ni EE.UU. ni Colombia tienen interés en llegar a tal extremo. También suenan mucho las supuestos intentos de magnicidio, que son meras especulaciones sin fundamento. Si llamar a protestar por Twitter es generar zozobra, ¿Qué será decir que se quiere asesinar al presidente de la República?

La paranoia, o ese delirio angustiante de estar siendo perseguido por alguien, sería el diagnóstico para el gobierno venezolano. Y ese miedo, al igual que en el caso gringo, genera cohesión entre el chavismo para luchar contra el enemigo común. De ahí que siempre vamos a ver la misma retórica de siempre que apela a la pérdida de los beneficios sociales en caso de una victoria opositora, o de magnicidios, intervenciones militares extranjeras, y entre otras supuestas conspiraciones, lo cual podría ser más o menos cierto, pero eso no es lo que importa, sino la intención de generar miedo. La gente sencillamente no muestra miedo si piensa que el adversario es débil, y la falta de miedo no genera cohesión desde el punto de vista del poder, sino disgregración: cada quien busca sus propios fines personales y no los del colectivo.

No pongo en duda que la paranoia es la mejor creadora de teorías, pero queda evidente que este tiene un interés mas que la simple duda en los que nos gobiernan: la perpetuación de los grupos que nos gobiernan. La duda aplica para todo, y no sólo debemos dudar de nuestras autoridades, sino incluso de aquellas teorías que hablan mal de nuestras autoridades, y no creernos todos las conspiraciones que escuchemos, por más sensatas que puedan parecer (y algunas teorías conspirativas tienen mucho sentido).



Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y tecnologías 2.0