viernes, 25 de octubre de 2013

Gasolina barata: ¿Subsidio a los ricos?


Algo que suelen tomar como ejemplo en el extranjero para alabar la "Revolución" bolivariana es el bajo precio de la gasolina (1,5 centavos de dólar por litro). Después uno les explica a esos extranjeros que el gobierno venezolano es uno de los culpables del alto precio a nivel internacional en vista de que se ha negado repetidas veces a reducirlo en el marco de la OPEP... y no te quieren creer.

Pero, ¿Es la gasolina barata algo "revolucionario"? En Venezuela, un litro de agua es más costoso que un litro de gasolina, por lo que yo diría que el precio no es congruente, ni con los principios revolucionarios ni con la racionalidad. Sin embargo, en Venezuela, el aumento del precio de la gasolina es un tabú, un asunto que se debe evitar a como de lugar, sobre todo porque así fue como comenzó el Caracazo. Sin duda, un aumento de la gasolina repercute en todos los costos de bienes y servicios, ya que encarece el transporte y la energía, y por consiguiente en todo.

Pero, de otro lado, no es menos cierto que la gasolina barata implica menos dinero para las arcas del Estado venezolano; o peor aún, que aquel millonario que posee una Hummer, que consume grandes cantidades de combustible, paga una cantidad insignificante en comparación con otros países. De este modo, la gasolina barata es también un subsidio para quienes tienen un alto poder adquisitivo, ya que son quienes se pueden dar el lujo autos y medios de transporte (Los menos afortunados usamos el transporte público).

El gobierno nacional ha venido siguiendo una política donde se considera que la gasolina es un derecho humano, algo que el Estado debe garantizar, pero lo que en realidad debe ser garante es en los temas de transporte y energía, y la gasolina barata no es el único modo de lograrlo. Como anécdota, en la ciudad de Caracas, antes de que proliferase la explotación petrolera (finales del siglo XIX y principios del XX), existía un muy simpático tranvía que recorría algunos sectores de la ciudad. Al aumentar la influencias de las compañías petroleras en el país, éstas promovieron el uso de los transportes a motor a combustión por encima de los tranvías. Y así, hasta que finalmente se dejó de usar el tranvía a mediados del siglo XX.

Extinto tranvía de Caracas

En Venezuela, no se ha dejado de promover el uso de vehículos particulares por encima del transporte público, ni por la cultura de antaño que nos han impuesto ni tampoco como política de Estado. El sólo hecho de vender una gasolina tan barata implica, aunque sea implícitamente, el uso de vehículos particulares, lo que no sólo trae consecuencias para el ambiente, sino también empeora los problemas de tránsito en las calles. De hecho, un trabajador que utiliza el transporte público debe gastar más dinero al mes que aquel debe comprar gasolina para su auto particular.

Como solución a este problema, en lugar de vender una gasolina barata para todos, lo mejor es vender una gasolina con precio preferencial: Una gasolina barata para el transporte público y privado de bienes y personas; y una gasolina a precio de mercado para los particulares. Esto evitaría el aumento de los precios de los productos, aumenta el fondo fiscal y, de paso, ayuda a reducir el grave problema del tráfico en algunas ciudades del país, al obligar a la gente por las circunstancias a usar el transporte público (previa mejoración del sistema público de transporte).

En realidad, muchas de las decisiones que se toman desde el ejecutivo, son un sincero contrasentido. Pues no sólo pueden perjudican a nivel interno, sino también a nivel internacional: "barato para adentro, caro para afuera" (con excepción de aquellos países con los que Venezuela tiene un acuerdo comercial). Así, la política venezolana de tener un petróleo por un precio mayor a los US$100 beneficia mucho a Venezuela, pero no ayuda al campesino en México que debe pagar por una gasolina al precio del mercado internacional. Y así desaparece un principio básico de la revolución: la solidaridad internacional (con excepción de aquellos países con los que Venezuela tiene un acuerdo comercial).

Pareciera que en Venezuela, por el populismo, estamos siempre perdiendo muchas oportunidades... ¿Y tú que crees?

Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y ciberactivismo
http://victorfueradelacaja.blogspot.com