lunes, 19 de agosto de 2013

La libertad y la igualdad no son contradictorias


Desde la guerra fría, hay dos ideales que se han enfrentado a través de dos grandes bloques. Por un lado, Occidente, defiendo lo que ellos creen que es la libertad; y por el otro, Oriente, defendiendo lo que ellos creen que es la igualdad.

De hecho, se ha llegado al punto en que hay quienes confunden la igualdad con homogeneidad, o peor aún, quienes niegan la existencia de la igualdad: que no somos iguales porque no tenemos los mismos gustos, ni el mismo sexo, ni las mismas ideas, ni la misma religión, ni sentimos igual; ni tenemos la misma altura, ni el mismo peso, ni la misma contextura y un enorme etc lleno de diferencias triviales. Todo lo contrario, es evidente que somos iguales, ya que t@dos tenemos gustos, t@dos tenemos ideas, t@dos sentimos, t@dos tenemos algo esencial que compartimos como seres humanos, e incluso con otros seres vivos. Por eso, para los que les importe lo banal, es seguro, la igualdad no existe; en cambio, para quienes se fijan en lo fundamental, en lo esencial, somos iguales.

Pero volviendo al punto inicial, lo incomprensible son los que afirman que la libertad e igualdad son incompatibles entre sí... ¿Cómo puedo ser libre si tu y yo no somos iguales? Si no somos iguales, entonces uno es el "inferior" (sumiso) y el otro el "superior" (la autoridad), y toda sumisión es contraria a la libertad. Esto hecha para abajo las creencias liberales de Occidente. Del otro lado, ¿Cómo podemos ser iguales si no somos libres? Si no tengo libertad, es porque debo obedecer a un "superior" (la autoridad), y la "superioridad" (la autoridad) es contraria a la igualdad. Por lo que también se hecha para abajo las creencias socialistas, que ya no son exclusivamente orientales.

Por esto, hay que entender bien, la libertad y la igualdad, aunque se refieran a cosas distintas, en los hechos, son exactamente lo mismo. Pero Bakunin lo decía más sencillo: «Libertad sin socialismo es privilegio e injusticia; Socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad».

Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y tecnologías 2.0