sábado, 19 de enero de 2013

"No es mi problema" dijo la OEA


Algo que era de esperarse fue la reacción del Secretario General de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, sobre los "inusuales" hechos de sucesión monárquica en Venezuela. Dijo que la OEA "respeta cabalmente, como no podía ser de otra forma, la decisión tomada por los poderes constitucionales de Venezuela con respecto a la toma de posesión del presidente de ese país"[...]"El tema ha sido ya resuelto por los tres poderes del Estado. Lo planteó el Ejecutivo, lo consideró el Legislativo y lo resolvió el Judicial". Más tarde explica que la OEA actúa "cuando hay crisis institucional entre los poderes de un Estado", por lo que, obviamente, de acuerdo a su concepto, aquí no hay nada que hacer. Para rematar, para quien no esté contento con eso, nos dice que "Si algún país quiere tratar este o cualquier otro tema en la OEA, lo puede llevar al seno del Consejo Permanente".

Así, queda más que claro que el señor Insulza intenta no meter a la OEA y a sí mismo en este meollo... Pero, ¿Por qué?

Desde el punto de vista institucional, sería para evitar una rabieta del ejecutivo venezolano, quien en el pasado ya había asomado la posibilidad de salirse de la OEA. Ya Venezuela denunció Convención Americana, y no quiere arriesgarse a una posible denuncia de la Carta de Bogotá. Aunque habría que preguntarse, si Chávez no está, y él es el todavía el presidente en funciones ¿Quien podría denunciar cualquier tratado si el Jefe de Estado quien lleva las relaciones internacionales?

Pero también hay un punto de vista personal para el Secretario General: Imaginas que tú fueras el/la Sr/Sra Secretari@ General(¿a?), ¿Te gustaría tener en tu balance personal y profesional ser el Secretario General que permitió que en la OEA se que se salieran países del organismo, que denuncien los acuerdos internacionales de Derechos Humanos y que se resquebrajara el órgano americano por excelencia?

Pero es un difícil digerir esto del Secretario General, pues él debería estar más que enterado de los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, quienes en el año 2010 sacaron un informe sobre el estado de los Derechos Humanos en Venezuela, y tuvieron que dedicarle todo un capítulo a la falta de independencia del poder judicial, que no sólo afecta estos problemillas institucionales, sino que ha generado una grave crisis de derechos humanos en las cárceles venezolanas, gracias al retardo procesal. Es decir: Si hay que esperar a que haya una crisis entre los poderes públicos para que la OEA pueda actuar, eso quiere decir que éste organismo es inútil ante las dictaduras, las cuales, por regla general, tienen el control de todos los poderes.

Interesante fue la intervención del embajador de Panamá ante la OEA, quien denunció lo que le pasó por la cabeza ante el problema venezolano, y posteriormente fue destituido por las mismas palabras. Quizás eso no fue muy inteligente de su parte, puesto que debió haber previsto las consecuencias de ello... A menos que haya algún interés por debajo (¿La CIA?). No es que me guste dudar del aparente idealismo de los demás, pero cuando se trata de políticos, mi herman@, y sobre todo de diplomáticos, el idealismo es casi siempre aparente.

Si el debate de ésto que es un problema para algunos y para otros no se lleva a la Asamblea General de la OEA, como sugirió el Secretario General, esto no causará ninguna diferencia. Los embajadores ante la OEA, al ser representantes del Estado, se mueven por los intereses políticos y económicos de su Estado, de ahí se puede deducir que no hay nada que hacer.

Para concluir, a nivel internacional, y dependiendo de tu punto de vista: Venezuela está "bien acompañada" o "muy sola", tanto que incluso el imperialismo yankee también fue muy cauto con éste tema.

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