viernes, 25 de octubre de 2013

Gasolina barata: ¿Subsidio a los ricos?


Algo que suelen tomar como ejemplo en el extranjero para alabar la "Revolución" bolivariana es el bajo precio de la gasolina (1,5 centavos de dólar por litro). Después uno les explica a esos extranjeros que el gobierno venezolano es uno de los culpables del alto precio a nivel internacional en vista de que se ha negado repetidas veces a reducirlo en el marco de la OPEP... y no te quieren creer.

Pero, ¿Es la gasolina barata algo "revolucionario"? En Venezuela, un litro de agua es más costoso que un litro de gasolina, por lo que yo diría que el precio no es congruente, ni con los principios revolucionarios ni con la racionalidad. Sin embargo, en Venezuela, el aumento del precio de la gasolina es un tabú, un asunto que se debe evitar a como de lugar, sobre todo porque así fue como comenzó el Caracazo. Sin duda, un aumento de la gasolina repercute en todos los costos de bienes y servicios, ya que encarece el transporte y la energía, y por consiguiente en todo.

Pero, de otro lado, no es menos cierto que la gasolina barata implica menos dinero para las arcas del Estado venezolano; o peor aún, que aquel millonario que posee una Hummer, que consume grandes cantidades de combustible, paga una cantidad insignificante en comparación con otros países. De este modo, la gasolina barata es también un subsidio para quienes tienen un alto poder adquisitivo, ya que son quienes se pueden dar el lujo autos y medios de transporte (Los menos afortunados usamos el transporte público).

El gobierno nacional ha venido siguiendo una política donde se considera que la gasolina es un derecho humano, algo que el Estado debe garantizar, pero lo que en realidad debe ser garante es en los temas de transporte y energía, y la gasolina barata no es el único modo de lograrlo. Como anécdota, en la ciudad de Caracas, antes de que proliferase la explotación petrolera (finales del siglo XIX y principios del XX), existía un muy simpático tranvía que recorría algunos sectores de la ciudad. Al aumentar la influencias de las compañías petroleras en el país, éstas promovieron el uso de los transportes a motor a combustión por encima de los tranvías. Y así, hasta que finalmente se dejó de usar el tranvía a mediados del siglo XX.

Extinto tranvía de Caracas

En Venezuela, no se ha dejado de promover el uso de vehículos particulares por encima del transporte público, ni por la cultura de antaño que nos han impuesto ni tampoco como política de Estado. El sólo hecho de vender una gasolina tan barata implica, aunque sea implícitamente, el uso de vehículos particulares, lo que no sólo trae consecuencias para el ambiente, sino también empeora los problemas de tránsito en las calles. De hecho, un trabajador que utiliza el transporte público debe gastar más dinero al mes que aquel debe comprar gasolina para su auto particular.

Como solución a este problema, en lugar de vender una gasolina barata para todos, lo mejor es vender una gasolina con precio preferencial: Una gasolina barata para el transporte público y privado de bienes y personas; y una gasolina a precio de mercado para los particulares. Esto evitaría el aumento de los precios de los productos, aumenta el fondo fiscal y, de paso, ayuda a reducir el grave problema del tráfico en algunas ciudades del país, al obligar a la gente por las circunstancias a usar el transporte público (previa mejoración del sistema público de transporte).

En realidad, muchas de las decisiones que se toman desde el ejecutivo, son un sincero contrasentido. Pues no sólo pueden perjudican a nivel interno, sino también a nivel internacional: "barato para adentro, caro para afuera" (con excepción de aquellos países con los que Venezuela tiene un acuerdo comercial). Así, la política venezolana de tener un petróleo por un precio mayor a los US$100 beneficia mucho a Venezuela, pero no ayuda al campesino en México que debe pagar por una gasolina al precio del mercado internacional. Y así desaparece un principio básico de la revolución: la solidaridad internacional (con excepción de aquellos países con los que Venezuela tiene un acuerdo comercial).

Pareciera que en Venezuela, por el populismo, estamos siempre perdiendo muchas oportunidades... ¿Y tú que crees?

Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y ciberactivismo
http://victorfueradelacaja.blogspot.com

miércoles, 16 de octubre de 2013

#BAD2013: Derechos Humanos en Positivo



Hablar de derechos humanos suele ser hablar de tragedias, matanzas, negligencia, destrozos o cualquier otra cosa mala que se te pueda ocurrir. Pero yo no voy a eso hoy.

Una vez, en un taller de derechos humanos en el que estuve, uno de los profesores comentó que una vez pidieron en una clase que escenificaran los derechos humanos. Y eso hicieron, escenificaron una situación de violación de derechos humanos. Y aunque fue una muy buena representación, reprobaron. ¿Por qué? Porque el punto de la escenificación no era la violación de los derechos humanos, sino una donde se cumplen.

Y aunque a los defensores de derechos humanos nos suelen clasificar de utópicos, incluso nosotros tenemos, sin darnos cuenta, una visión negativa del mundo, que nos hace ver los derechos humanos en un sentido negativo.

No creo que ninguno de nosotros sea ajeno a la cruel realidad que nos rodea, y quien lo sea debe tener algún tipo de problema. Aún así, el ser a veces incapaces de ver los derechos humanos en positivo, debe ser también otro tipo de problema.

Hoy es un día peculiar, por un lado es el Día Mundial de la Alimentación, por otro es el Día Mundial Anti-McDonalds, y además, es el Blog Action Day (#BAD). ¿Qué es el Blog Action Day? Ya he participado varias veces en él, y es un día en que numerosos blogueros con conciencia alrededor del mundo escriben sobre un mismo tema: Cambio climático, alimentación, pobreza, agua, han sido algunos de los temas en el Blog Action Day a lo largo de los años. Este tipo de iniciativas son muy buenas, en el sentido de generar conciencia sobre temas particulares al colectivo. Pero nunca me ha gustado escribir lo mismo que todo el mundo, así que esta vez decidí tocar un detalle de los derechos humanos del que se habla muy poco.

¿Qué opinas tú de los derechos humanos? ¿Utopía o realidad?

Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y ciberactivismo
http://victorfueradelacaja.blogspot.com

lunes, 9 de septiembre de 2013

La Salida de Venezuela de la CorteIDH imita a la derecha y al Imperio


En términos generales, parece existir un libreto en América Latina donde todo lo malo que pueda hacer un gobierno, por acción u omisión, éste debe darle poca importancia, negar su existencia o hacer algo muy humano: echarle la culpa a otro.

Cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) visitó la Argentina de Videla, por allá en 1979, realizó un informe de la gravísima situación de los DDHH en dicho país[1], y por supuesto, lo primero que hizo el gobierno fue intentar desprestigiar la objetividad de la delegación y acusar al organismo de interferir en los asuntos internos de la Argentina[2]. Peor aún, para justificar su política que devino en numerosas despariciones forzadas, el explicó que todo es parte de la guerra contra el terrorismo y, ¡claro!... "En toda guerra hay personas que sobreviven, otras que quedan incapacitadas, otras que mueren y otras que desaparecen. Argentina está finalizando esta guerra y, consiguientemente, debe estar preparada para afrontar sus consecuencias. La desaparición de algunas personas es una consecuencia no deseada de esta guerra"[3].

Y más o menos algo similar ocurrió con los gobiernos de Pinochet, Somoza, Rios Montt; e incluso, con Álvaro Uribe Velez, con la famosa "lista negra" (Capítulo IV del informe anual de la CIDH). Todos generaron un rechazo hacia el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. De hecho, no importa la tendencia política, ni si fueron elegidos democráticamente o en los cuarteles, prácticamente todos los gobiernos latinoamericanos sienten recelos de la mera existencia de la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), y en los últimos tiempos han abogado por disminuir sus capacidades. Y en cuanto a derechos humanos se trata, si los gobiernos no te quieren, es porque estás haciendo bien tu trabajo.

En la actualidad, Venezuela ha sido uno de los más férreos contra el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH). Tanto así, que ha denunciado la Convención Americana de Derechos Humanos (Carta de San José), la cual mañana se haría efectiva. Este no sería el primer país en denunciar la Carta de San José, ya lo habría hecho Trinidad y Tobago, para poder implementar la pena de muerte, lo cual no sería el mejor ejemplo de justicia; pero también lo habría hecho el gobierno de Alberto Fujimori. Y ya que estamos hablando de Fujimori, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, para desconocer una sentencia de la CorteIDH, citó al Consejo Supremo de Justicia Militar del Perú en 1999 para justificar el desconocimiento de la sentencia bajo la premisa de que "pondría en grave riesgo la seguridad interna de la República". Lo cual le da otro gran paralelismo entre la actual izquierda venezolana y la derecha peruana de aquel entonces.

Pero basta de hablar de la derecha latinoamericana y hablemos del Imperialismo mesmo, ¡El cual ni siquiera forma parte de la Convención Americana! Todos somos críticos de la falta de respeto de EE.UU. al derecho internacional, pero ahora Venezuela parece seguirle los pasos, pues según la lógica del gobierno: "Como EE.UU. es un Estado forajido que ni siquiera forma parte de la Convención Americana (que de acuerdo a las teorías izquierdistas está bajo su control), entonces nosotros también debemos ser Estados forajidos". Pero también hay que preguntarse, si la Comisión y la Corte Interamericana están bajo el control de EE.UU.: ¿Por qué no forman parte de la Convención Americana? ¿Acaso no sería fácil para ellos eludir la intromisión de esos organismos y salir airosos? De hecho, y algo que no dicen mucho, es que la Comisión, a diferencia de la Corte, si tiene competencias para investigar las violaciones a los derechos humanos en EE.UU., y al que investiga un poco, se dará cuenta de que hay numerosas resoluciones de la Comisión contra dicho país, en especial por el asunto de Guantánamo[4].

Pero quizás hay una confusión entre las personas que conforman la Comisión y la Corte. Quizás se piensan que éstas personas funcionan como embajadores, y que deben responder a los intereses de los Estados, cuando -al menos en la teoría- no debe ser así. Los comisionados y jueces del sistema interamericano son reconocidos defensores de derechos humanos del continente, que aunque elegidos por los mismos Estados, NO representan a su país y trabajan a título personal. Es decir, que si la creencia es que ellos son una especie de embajadores, entonces criticar el trabajo de la Comisión y la Corte es criticar también a los Estados vecinos, e incluso aliados, que han propuesto y elegido a dichos personajes.

La salida de Venezuela de la Convención Americana, y por lo tanto, de la Corte Interamericana, no es la gran tragedia que los medios y algunos personajes intentan hacer creer, ni quiere decir que estaremos completamente indefensos. La Corte todavía puede reconocer casos que hayan ocurrido antes del 10 de septiembre de 2013, y mientras Venezuela no denuncie la Carta de la OEA, la Comisión Interamericana sigue siendo competente para recibir denuncias a violaciones de derechos humanos en Venezuela. De igual modo, el sistema interamericano no es el único que nos ampara, pues todavía está el sistema universal, en manos de las Naciones Unidas, que aunque carece de la fuerza coercitiva del sistema interamericano, no trae buenas noticias para las relaciones públicas de los gobernantes. Pero de algo no hay que dudar, esto es un retroceso y no un avance. A los chavistas les gusta pensar que esto sólo afecta a la oposición, sin embargo, no toman en cuenta que en un posible futuro pueda existir un gobierno de la actual oposición, y que en caso de una persecución contra los chavistas, ellos tendrán menos espacios para exigir protección y justicia. Tristemente, el chavista no se está dando cuenta de que está creando un Estado represivo perfecto para cuando el "otro" tome el poder. 

Referencias:
1) 30 aniversario de la visita de la CIDH (Argentina). http://www.youtube.com/watch?v=Bf_i1A3rw04
4) Y Venezuela dice: "Seamos como los gringos, un Estado forajido"  http://victorfueradelacaja.blogspot.com/2013/04/y-venezuela-dice-seamos-como-los.html

Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y ciberactivismo
http://victorfueradelacaja.blogspot.com

viernes, 30 de agosto de 2013

Interés de EE.UU. en Siria: No es por el petróleo sirio, sino demostración de fuerza


Es demasiado simplista decir que EE.UU. quiere intervenir en Siria por su petróleo, si así fuese, ya lo habría hecho hace 2 años atrás cuando empezó el conflicto interno. En realidad, el gobierno de EE.UU. ha hecho todo lo posible por no involucrarse en un meollo que no sólo le dará muy pocas ganancias económicas y políticas, sino que sencillamente no les importa lo que allá pueda suceder.

No todo en la vida es petróleo, ni todo lo que EE.UU. quiere es petróleo. Siria es un productor muy pequeño de petróleo, de hecho, lo poco que producen ni siquiera es capaz de satisfacer su mercado interno, y con el paso de los años se convertirá en un importador neto de petróleo. Del otro lado, EE.UU. ha promovido una política de independencia energética, y está aumentando cada vez más su producción interna de petróleo y otras energías; además de eso, una intervención armada implica unos costos muy altos y EE.UU. está todavía atravesando una crisis económica, lo cual también podría traerles un alto costo político (¿No hay dinero para la salud del pueblo, pero si para bombardear otros pueblos?). Todavía queda en el recuerdo la invasión de Irak y la falsa teoría de existencia de armas de destrucción masiva, por lo que iniciar un ataque y después estar equivocados por ello implica un gran coste político. Por eso, sencillamente, invadir por petróleo sirio no es una estrategia inteligente.

La importancia de Siria no es el petróleo bajo el subsuelo de su territorio, sino su importancia geoestratégica: Siria es un importante paso para los oleoductos y gasoductos que provienen de Irán, Irak y otros países árabes con destino a Europa. Así que, si hay quienes tienen un gran interés económico en Siria, esos son Europa, Irán, Irak, y por supuesto, las petroleras de distintas nacionalidades con intereses en aquellos países (incluyendo estadounidenses).

Oleoductos que cruzan el territorio sirio.
Sin duda hay intereses económicos de Occidente en Siria, pero ¡El régimen sirio no sido ningún impedimento para ellos! Todo lo contrario, el gobierno de al-Assad estaba más que contento de los beneficios económicos que les trae ser la "ruta de los oleoductos y gasoductos" a Europa. De hecho, hasta hace 3 años, el gobierno de al-Assad era visto como un gobierno progresista por Occidente, y no sólo por Hugo Chávez. Hasta el 2010 los medios de comunicación norteamericanos bromeaban del "bromance" (combinación de "hermano" en ingles más "romance") del aquel entonces senador, John Kerry, con el presidente al-Assad.  Incluso, al-Assad se habría mostrado muy dispuesto a restablecer negociaciones con Israel, tanto así que en el 2008, Nicolás Sarkozy, lo recibió con todos los honores en París (http://spanish.safe-democracy.org/2008/07/16/el-retorno-de-bashar-al-assad/). Así que hay que pensar: Fuera de algunos inconvenientes políticos y diplomáticos en el pasado, como el apoyo de Siria a Hezbolá y la estrecha relación con Irán (que no gusta a EE.UU. ni Israel), ¿Para qué invadir a un país que ha sido, más bien, complaciente con Occidente? (Pregunta igual de válida para quienes creen en una invasión a Venezuela).

John Kerry, actual Secretario de Estado de EE.UU. (en aquel momento senador) en una reunión con Bashar al-Assad en el 2010.
Distintos líderes europeos con Al-Assad.
Más importantes líderes, legitimando en su momento al gobierno de Al-Assad.
A veces los Estados no se mueven solamente por dinero, sino también por credibilidad, zonas de influencia y poder. En agosto del año pasado, Obama declaró como "línea roja" el posible uso de armas químicas por parte de Siria, lo cual sería su máximo de su nivel de tolerancia del conflicto (Para que noten lo que poco que les importa, porque las armas convencionales han causado mucho más destrozo que las armas químicas, en toda la historia de la humanidad). Peor aún, esta ni siquiera es la primera acusación del uso de armas químicas en el conflicto, pero sí ha sido la más mediática, lo cual lo empuja más hacia intervenir en el conflicto. Por ello, si en las próximas horas se demuestra con certeza que el gobierno sirio ha utilizado armas químicas en el conflicto, y el gobierno de Obama permanece inmóvil, es evidente que su credibilidad y la de su gobierno caerán en picada. EE.UU. está perdiendo cada vez más influencia en la región de Medio Oriente, sobre todo a manos de Rusia, China e Irán. El castigar al gobierno de Siria por el uso de armas químicas es un intento de EE.UU. de demostrar que todavía tiene poder e influencia en la región.

La verdad es que EE.UU. preferiría no meterse en el conflicto sirio, pero el papel de "policía del mundo" que ellos mismos se han auto-adjudicado los está obligando a tomar acciones. Y el caso sirio no es como el libio, ya que Siria está mucho mejor preparada militarmente para dar respuesta a un ataque internacional. Incluso, una intervención podría generar el efecto contrario al deseado, y afianzar aún más el poder de al-Assad. Por ejemplo, y cómo hasta ahora se sabe, la intervención que EE.UU. haría en Siria sería solamente a través del bombardeo con misiles, sin envío de tropas ni zona de exclusión aérea. Algo que como muchos analistas militares afirman es insuficiente, y quizás sólo aumente la escalada del conflicto a favor del régimen sirio: puede ocasionar que el gobierno sirio sea aún mas férreo contra los rebeldes sirios; también puede aumentar la ayuda militar que proporciona Rusia e Irán en el conflicto, y peor aún, China también intervenir con ayuda a favor del gobierno sirio. De otro lado, EE.UU. está perdiendo aliados: ya el parlamento británico rechazó una intervención militar, Francia está sustituyendo el tono bélico por el diplomático (pero aún dispuesta), Australia también se ha negado a participar; Turquía sería el país más dispuesto a una intervención, pero corre el riesgo de que revivan las masivas protestas de hace unos meses; todo esto no sólo es desventajoso en términos militares, sino que una actuación unilateral, sin apoyo de al menos un pequeño grupo de países, afectaría aún más la ya mala popularidad de EE.UU. a nivel internacional y ganándose la justa acusación de "ilegalidad".

Por el lado humanitario las cosas son peores, porque si algo demuestra la historia es que las "injerencias humanitarias" (injerencia de un país en un conflicto que arguye razones humanitarias), sólo traen peores consecuencias a la población. Ya sucedió en Kosovo, ya sucedió en Libia: los bombardeos de la OTAN no sólo mataron a grandes cantidades de civiles, sino que estos crímenes suelen quedar impunes, por no decir siempre.

Sea por la razón que sea, toda intervención militar debe ser rechazada. Carece de sentido la lógica de "salir a matar gente que ha matado gente porque matar gente está mal". Todas las potencias, sean de derecha o izquierda, sólo velan por sus propios beneficios, sólo les importan sus intereses económicos, la lucha por zonas de influencia, sus alianzas políticas; pero desde el punto de vista humano, muy poco importa quien gane la guerra, porque son los pueblos los que siempre salen perdiendo.


Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y ciberactivismo
http://victorfueradelacaja.blogspot.com

lunes, 26 de agosto de 2013

Hegemonía Comunicacional Bolivariana salta a las redes sociales


Contradiciendo a la Ministra Varela, que llamó hace algún tiempo a salirse de la red social Facebook por los escándalos de espionaje de la NSA en los servicios de internet más populares, el presidente Nicolás Maduro llamó a propagar el chavismo por las redes sociales, más específicamente, por Twitter y Facebook.

Yo convoco a toda la juventud venezolana, al pueblo de Venezuela. Vamos en combate a las redes sociales, en Twitter y Facebook con la verdad“ [...] “Desde ya, quien no tenga un Facebook o Twitter que lo abran. Vamos al combate en las redes, con Foro Candanga, las redes, con todo el mundo”, dijo el señor presidente, probablemente convencido por algún experto en marketing político que le contó la anécdota de la campaña de Obama y las redes sociales.



Desde que estaba Andrés Izarra como Ministro de Comunicación e Información, se empezó a hablar de la "hegemonía comunicacional" (que otros prefieren llamar "democratización de los medios") que debe impulsar el gobierno, es decir, que la principal "comunicación" debe provenir del sector público, dado que se considera que el sector privado, de acuerdo a sus intereses, omite o ignora muchas informaciones, en especial a lo que se refiere a la buena gestión del gobierno; pero no sólo ignora, sino que también desinforma activamente sobre la realidad del país.

Evidentemente, esto tiene el toque gramsciano de la "hegemonía cultural". Genéricamente, se denomina hegemonía al dominio de una entidad sobre otras similares. Sin embargo, este concepto, desarrollado por el filósofo marxista Antonio Gramsci, tiene el fin de explicar cómo una sociedad aparentemente libre y culturalmente diversa es en realidad dominada por una de sus clases sociales: sus percepciones; explicaciones; valores y creencias, son vistos como la norma, transformándose en los estándares de validez universal o de referencia en tal sociedad, como si eso beneficiara a todos cuando en realidad solo beneficia o beneficia preferencialmente a un pequeño grupo. De este modo, el poder de las clases dominantes sobre el proletariado y todas las clases sometidas en el modo de producción capitalista, no está dado simplemente por el control de los aparatos represivos del Estado, pues si así lo fuera dicho poder sería relativamente fácil de derrocar (bastaría una fuerza armada equivalente o superior que trabajara para el proletariado); dicho poder está más que todo fundamentado por la "hegemonía cultural" que las clases dominantes logran ejercer sobre las clases sometidas, a través del control del sistema educativo, de las instituciones religiosas y de los medios de comunicación. A través de estos medios, las clases dominantes "educan" a los dominados para que estos vivan su sometimiento como algo natural y conveniente, inhibiendo así su potencialidad revolucionaria. Podemos poner como ejemplo el "Patriotismo", la cual en nombre de la "nación" o de la "patria", las clases dominantes generan en el pueblo el sentimiento de identidad con aquellas, de unión sagrada con los explotadores, y en contra de un enemigo exterior y en favor de un supuesto "destino nacional". Se conforma así un "bloque hegemónico" que amalgama a todas las clases sociales en torno a un proyecto burgués.

Y como ideología medio rima con ironía, las llamados gobiernos de izquierda han sido muy buenos imitando las estrategias de dominación burguesa. En Venezuela están teniendo un éxito considerable, sobre todo si tomamos en cuenta que el medio de comunicación que solía ser el más crítico al gobierno, Globovisión, está bajándole el tono desde que su nueva directiva tiene afinidades al gobierno. Éste nunca fue un canal imparcial ni objetivo, por lo que en ética periodística es poco lo que se pierde. Sin embargo, este era uno de los pocos espacios mediáticos donde incluso las mismas bases chavistas acudían para denunciar lo que ocurre en sus comunidades, por lo que en términos de libertad de expresión es mucho lo que se pierde.

Ahora, lo previsible es que las expresiones de la realidad política, social y económica se traslade al plano de Internet, que el mismo gobierno ha ayudado a masificar. Por eso vemos y veremos mayores esfuerzos del gobierno dirigido a las redes sociales. El ejemplo más notable de generar un opinión pública favorable es la llamada "TROPA", iniciada por Mario Silva, y con la intención de que seguidores del chavismo generen y apoyen etiquetas (hashtags) a favor del gobierno nacional, y de ser posible, convertirlos en temas del momento (trending topic). Ante este objetivo, se debe reconocer que el gobierno también ha sido muy exitoso, pues sin duda colocan fácilmente cualquier tema en lo más alto; sin embargo, llegar a ser trending topic no es sinónimo de un enorme y masivo apoyo popular en la red social. Y es que todo depende de la cantidad de gente hablando del mismo tema (tuiteando la misma palabra) y la hora del día. Según algunos estudios realizados se menciona que:
  • De 4:00am a 10:00am se necesitan mil 200 tweets y 500 usuarios para llegar a ser trending topic.
  • De 10:00am a 4:00pm se necesitan mil 700 tweets y 734 usuarios.
  • De 4:00pm a 10:00pm se necesitan mil 500 tweets y 811 usuarios.
  • De 10:00pm a 4:00am se necesitan mil 900 tweets y 923 usuarios.(1)
Y si se considera que hay estudios que afirman que en Venezuela hay alrededor de 6 millones de usuarios de Twitter (2), entonces veremos que unos cuantos cientos de usuarios hablando del mismo tema no es más que una falsa percepción de una gran opinión pública. Y peor aún, los temas del momento deberían ser más naturales, es decir, resultado de una reacción espontánea de la comunidad y no una imposición de unos pocos con fines de propaganda política.

El Internet es muy diferente de los medios de comunicación tradicionales, por lo que es más complicado dominar la opinión pública. En un medio de comunicación tradicional (televisión, radio, periódicos, etc) no hay bidireccionalidad, es decir, el medio es productor de contenidos y nosotros somos solamente consumidores de dicho contenido. Con la llegada de la llamada 2.0, las cosas cambian: Ahora nosotros podemos ser tanto productores como consumidores de contenido, y las palabras de un bloguero, un usuario de youtube o de Twitter, puede tener tanta influencia como cualquier gran cadena de noticias. Por eso, para dominar el internet y las redes sociales, ya se debe tener un control real de la sociedad.

Si se quiere dominar el contenido de la red de redes, hay dos caminos: el método chino, generando una gran muralla digital que controle el acceso a la información; y el otro, el método gringo, generando programas como PRISMXkeyScore o cualquier otra cosa o situación que genere miedo cuando se quiera publicar algún contenido "sensible". La ventaja de éste último es que los programas no necesariamente tienen que ser reales, sencillamente tienen que generar miedo; y cómo Venezuela no tiene los recursos, ni humanos ni en infraestructura, como para seguir el método chino, lo más seguro es que se decante por la táctica del miedo, como lo son las habituales amenazas laborales.

En fin, decía Nietzsche: "El que lucha con monstruos debe tener cuidado de no convertirse él mismo en monstruo", y estos que critican tanto la hegemonía de EE.UU., se parecen peligrosamente a ellos.

Referencias:
1) Cómo generar un Trending Topichttp://www.altonivel.com.mx/9170-como-generar-un-trending-topic.html
2) 12 millones de venezolanos viven sumergidos en la red de redes: http://www.elperiodiquito.com/article/98657/12-millones-de-venezolanos-viven-sumergidos-en-la-red-de-redes

Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y tecnologías 2.0

lunes, 19 de agosto de 2013

La libertad y la igualdad no son contradictorias


Desde la guerra fría, hay dos ideales que se han enfrentado a través de dos grandes bloques. Por un lado, Occidente, defiendo lo que ellos creen que es la libertad; y por el otro, Oriente, defendiendo lo que ellos creen que es la igualdad.

De hecho, se ha llegado al punto en que hay quienes confunden la igualdad con homogeneidad, o peor aún, quienes niegan la existencia de la igualdad: que no somos iguales porque no tenemos los mismos gustos, ni el mismo sexo, ni las mismas ideas, ni la misma religión, ni sentimos igual; ni tenemos la misma altura, ni el mismo peso, ni la misma contextura y un enorme etc lleno de diferencias triviales. Todo lo contrario, es evidente que somos iguales, ya que t@dos tenemos gustos, t@dos tenemos ideas, t@dos sentimos, t@dos tenemos algo esencial que compartimos como seres humanos, e incluso con otros seres vivos. Por eso, para los que les importe lo banal, es seguro, la igualdad no existe; en cambio, para quienes se fijan en lo fundamental, en lo esencial, somos iguales.

Pero volviendo al punto inicial, lo incomprensible son los que afirman que la libertad e igualdad son incompatibles entre sí... ¿Cómo puedo ser libre si tu y yo no somos iguales? Si no somos iguales, entonces uno es el "inferior" (sumiso) y el otro el "superior" (la autoridad), y toda sumisión es contraria a la libertad. Esto hecha para abajo las creencias liberales de Occidente. Del otro lado, ¿Cómo podemos ser iguales si no somos libres? Si no tengo libertad, es porque debo obedecer a un "superior" (la autoridad), y la "superioridad" (la autoridad) es contraria a la igualdad. Por lo que también se hecha para abajo las creencias socialistas, que ya no son exclusivamente orientales.

Por esto, hay que entender bien, la libertad y la igualdad, aunque se refieran a cosas distintas, en los hechos, son exactamente lo mismo. Pero Bakunin lo decía más sencillo: «Libertad sin socialismo es privilegio e injusticia; Socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad».

Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y tecnologías 2.0

lunes, 12 de agosto de 2013

¿Influye el Internet en las relaciones internacionales?


El Internet ha permeado casi todos los aspectos de nuestra vida. Y no sólo afecta a los ciudadanos o las empresas, sino también a los mismos Estados, tanto en lo político, lo económico y lo militar. Por lo que la respuesta sería sí, pero de distintas formas.

Primero, veamos el lado político. Muchas veces se menosprecia la influencia que podemos tener los ciudadanos desde las plataformas digitales. Le llaman "slacktivismo" (también "clicktivismo") al activismo que se hace o promueve desde Internet, y que -supuestamente- significa el abandono de la protesta de calle. Sin embargo, si el Internet no fuese capaz de influir en la política, los gobiernos del mundo no harían tanto esfuerzo en regular, vigilar o incluso censurar la información que circula por ella.

El caso Snowden demuestra las intenciones de los gobiernos por controlar y vigilar la información que circula por Internet, no sólo de sus propios ciudadanos sino del resto del mundo. Aunque realmente no era algo demasiado sorprendente, las revelaciones de los programas de EE.UU., como Prism, Xkeyscore, espionaje a embajadas, intervención de teléfonos, generó una gran controversia en el mundo entero, con prácticamente una mayoría de personas, organizaciones y naciones que exigían explicaciones a EE.UU. por estos programas. Sin embargo, las exigencias de los demás gobiernos no fueron tan fuertes como debieron, de hecho, para ponerlo de un modo más vulgar: "mucho ruido, pocas nueces". Lo que nos puede hacer pensar que en muchos otros países se desarrollan programas de vigilancia similares. Más bien, países como Rusia y China, que son reconocidos por tener a los mejores hackers, no sería de extrañar que tuvieran programas de vigilancia incluso mejores que los de EE.UU.. Quizás, y echando a andar la maquinaria paranoica que corre en mi cabeza, todas las presiones que ejerce EE.UU. hacia Rusia por el ahora asilado Snowden, es más con la finalidad de que éste tenga su boca cerrada a cambio de que los EE.UU. mantenga la suya cerrada sobre programas similares en otros países. Lo cual es una explicación extra de porque las grandes potencias no quieren a esa papa caliente, y de porqué China no se aguantó ni un poquito las ganas de expulsarlo de Hong Kong.

Es una realidad, el Internet puede influir en la política interna en mayor o menor grado, lo que a su vez repercute en la política internacional. La llamada primavera árabe sencillamente no habría tenido el fuelle que tuvo sin la presencia de Internet. Ésta funcionó como un catalizador de las protestas, permitiendo la rápida difusión de la información y agilizando la organización de las protestas de calle. Lo mismo podríamos asegurar de las protestas en Europa, EE.UU, y más recientemente, en Turquía y Brasil. En cada caso en particular, las protestas catalizadas por el Internet tuvieron un efecto en la geopolítica mundial, pues, por ejemplo, hay algo raro que un día Reino Unido, Italia, Francia y España sean los vendedores de armas predilectos de Muammar Gadaffi, y al día siguiente sean los principales promotores de una intervención armada en Libia.

Por el lado económico, quizás sea el más fácil de ejemplarizar, dado que las cantidades de dinero que cruzan las fronteras gracias a Internet son enormes. Desde la aparición del Internet, se ha facilitado la movilización de capitales entre los países. Empresas tecnológicas, como Google, que han amasado grandes fortunas, se debe en gran parte a que su trabajo se concentra en el mundo etéreo del Internet. La información puede ser enviada de modo instantáneo y con un coste muy bajo a casi cualquier lugar del mundo. Las bolsas de valores suben y caen rápidamente debido a que el Internet y las telecomunicaciones en general han agilizado tanto el acontecer mundial, que una amenaza de Israel a Irán o viceversa puede repercutir en los precios del petróleo en apenas pocos minutos.

Pero la velocidad de la información no es lo único importante, la información en sí misma es un tesoro. Y aquí es cuando saltamos a la cuestión militar. Ya hay quienes afirman que la tercera mundial no será por fuentes de energía o escasez de agua, sino por los datos e información que se encuentra en Internet, y quien mejor maneje y proteja estos datos, será el vencedor. Y quizás la afirmación de que la información pueda generar la próxima tercera guerra mundial es algo exagerada, no podemos negar que el Internet tiene un peso en la estratégica militar. La posibilidad de sabotear redes de comunicación e infraestructuras, de bloquear transmisiones, o generar transmisiones falsas o campañas de desinformación, el robo de datos y secretos militares, es una realidad contemporánea. Incluso, desde Internet hay quienes pueden intervenir en el funcionamiento de la ciudad, afectando semáforos, redes de electricidad e iluminación, fuentes de energía, incluso aeronaves. Todo lo que esté conectado a la red es susceptible de ser intervenido, no sólo con fines de lucro o lúdicos como los podría tener un hacker común, sino con fines militares y hasta de terrorismo. Los ataques informáticos son casi invisibles, muy difíciles de determinar de donde provienen (aunque no imposible), y no generan grandes costos ni bajas en las tropas de soldados. De ahí que las grandes potencias se estén armando con grupos de hackers. Un ejemplo de esta estrategia es la infección con el virus Stuxnet a una de las plantas nucleares iraníes en el 2010, el cual se cree que proviene de las fuerzas armadas de Israel.

El Internet también, como parte del efecto de la globalización, ha cambiado nuestra forma de relacionarnos, así como nuestra cultura. Por lo que también nos afecta nivel social, cultural y personal. Sin duda, el papel del Internet influye en mayor o en menor grado en las relaciones internacionales, aunque evidentemente, no es por sí solo él único elemento que influye. No necesariamente todo lo que se activa desde Internet puede generar un cambio en el sistema internacional. Muchas campañas se han generado en Internet en contra o favor de gobiernos, y prácticamente una minoría tienen un verdadero éxito como la tuvo la Primavera Árabe. Al final, ni en lo político, ni en lo económico, ni militar, ni social, tendría una verdadera influencia sin la participación activa de los actores en el mundo físico. El Internet es una herramienta, no un fin en sí mismo.


Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y tecnologías 2.0

jueves, 4 de julio de 2013

Brasil y Turquía a la calle: Diferencias y semejanzas

El pingüino se ha convertido en uno de los emblemas de las protestas antigubernamentales en Turquía. La aparición de este símbolo se debe a la escasa cobertura de las protestas por parte de los canales de televisión del país, concretamente a la emisión de un documental sobre pingüinos en un canal turco en un momento en el país estaba inmerso en las protestas.


Desde hace varias semanas, se ha iniciado un estallido social en países que parecieran tener poco en común: Turquía y Brasil. Una enorme distancia separa a estos países que tienen una política, cultura, religión, muy distintas entre sí, y que a simple vista parecieran sólo compartir el título de "economía emergente". ¿Cuales son las diferencias y semejanzas entre ambos casos?

Veamos primero: ¿Cómo comenzó todo? Muchos podrían decir que los movimientos sociales en dichos países son exagerados porque empezaron por menudeces. En el caso turco, primero en comenzar, se debió a la pérdida de uno de los últimos espacios verdes de la ciudad de Estambul, el parque Gezi, para la construcción de un centro comercial. En Brasil, todo empieza como parte del aumento del pasaje del transporte público en 20 centavos (de 3 a 3,20 reales) en Sao Paulo. Como dije antes, esto puede ser intrascendente para muchos, pero en realidad representa la última gota que derramó el vaso, un catalizador de las protestas. Así es como cosas muy comunes, como la construcción de un centro comercial o el aumento del pasaje se convierte en una protesta política y social, ya sea contra la corrupción, las políticas públicas, la represión policial, manejo de los recursos públicos, etc.

Contexto Interno:


Por supuesto, a nivel interno cada país tiene su particularidad. Sin embargo, ambos casos resaltan en común porque demuestran que la prosperidad económica no puede comprar la estabilidad y, ni mucho menos, que el crecimiento económico se traduce en inclusión social. Por supuesto, hay países más desarrollados que éstos, pero esas economías están atravesando una grave crisis económica desde hace algunos años, y donde era previsible el surgimiento de movimientos sociales, como los Indignados en España o #OccupyWallStreet en EE.UU. Pero, en los casos de Turquía y Brasil, estos superaron la crisis mundial, con unas economías crecientes y fueron tomados como ejemplos a seguir. Entonces, ¿Por qué protestar y no salir a celebrar?

Primero, el caso turco. Turquía adopta un sistema de democracia parlamentaria, similar al resto de Europa. El gobierno derechista de Erdogan, primer Ministro, desde hace 10 años en el poder y elegido mayoritariamente en 3 ocasiones, se ha caracterizado por un creciente autoritarismo, por avanzar en la islamización del Estado y la sociedad, y de crecientes violaciones a los derechos humanos. Desde el 2011, el AKP, partido en el poder, ha incrementado la restricciones sobre la libertad de expresión, la libertad de prensa, el contenido de la televisión, el uso de Internet y el derecho a reunirse. También ha tomado medidas legales contra los medios críticos al gobierno, como por ejemplo, una multa de 2.500 millones de dólares a un medio de comunicación. También está la aprobación de una reforma educativa a favor de la introducción de elementos islámicos en la enseñanza, la limitación del consumo del alcohol, la prohibición total del aborto, la oposición a la comunidad LGTB, la detención de algunas personas acusadas de blasfemia, la prohibición de besarse en lugares públicos y la construcción de un puente en honor al controvertido sultán otomano Selim I. Por el lado económico, Erdogan es un islamista neoliberal, y ha seguido las recetas del FMI al pie de la letra, lo que ha significado la privatización de numerosos servicios públicos y unas cuantas patadas a los derechos laborales.

Por el lado de Brasil, este posee un sistema presidencialista, igual que el resto de América Latina, y diferenciándolo de los turcos. Dilma Rouseff, presidenta en el poder desde el 2011, es sólo la continuación del gobierno de Lula Da Silva, por lo cual se asemeja con Turquía en largos periodos de una misma política, e incluso en el hecho de que no existieron unas protestas de gran magnitud en décadas. Tanto el gobierno de Lula como el de Dilma, son gobiernos caracterizados por ser de izquierda moderada y pragmática. Tras haber sido seleccionada para numerosos eventos deportivos (Copa Confederaciones, Copa del Mundo y las Olimpiadas), el Estado de Brasil empieza a hacer gasto público en instalaciones deportivas en detrimento del gasto social. Además, la construcción de las mismas se ha hecho con el incumplimiento de los derechos laborales, con salarios miserables e incumplimiento de pagos, con huelgas laborales en los últimos meses[1]. También, la construcción de las sedes de los campeonatos amenazaban tanto la calidad de vida, la cultura local y la indígena, como por ejemplo, las expropiaciones de hogares y la ocupación de un territorio indígena para construir estacionamientos [2]. En el caso de las violaciones a los derechos de los pueblos indígenas, es necesario recordar la construcción de la represa de Belo Monte, la que sería la tercera más grande del mundo, pero que destruiría gran parte de la biodiversidad del Amazonas y las etnias indígenas que la habitan. El enorme crecimiento de Brasil le ha llevado a convertirse en un nuevo centro de poder, un nuevo imperialismo, donde no sólo inunda de productos a los mercados vecinos, sino que interviene en ellos para satisfacer sus intereses, como en la destrucción del TIPNIS (Bolivia) para construir una carretera que conecte a Brasil con el Pacífico.

Sin embargo, en ambos casos, comparten el rasgo de que sus respectivos gobiernos no supieron como actuar ante las protestas, lo que llevo a una férrea represión y ésta a su vez a más protestas. En el caso de Brasil, las policías han tenido un adiestramiento casi militar para enfrentar al crimen organizado en las favelas, que ha devenido en serias represiones y violaciones a los derechos humanos a lo largo de los años, por lo que no impresiona la fuerte represión en las manifestaciones.

Al ser estos movimientos espontáneos y apartidistas, o mas bien, anti-partidistas, producto del hartazgo de la realidad política y socio-económica, carecen de un liderazgo visible y objetivos claros, y por lo tanto, los gobiernos (y los medios de comunicación) no saben a quien dirigirse para negociar y calmar las aguas. Esto se evidencia en los discursos de ambos mandatarios, que se dirigen al colectivo pero a la vez demandan la presencia de representantes de las protestas. Hay una crisis en la democracia representativa, y un gran número de personas no se ven representadas en los políticos y sus partidos, independientemente de la ideología que sea.

Las redes sociales también juegan un rol importante, al igual que en la Primavera árabe. Por un lado, las redes sociales mejoran las capacidades organizativas de las manifestaciones, aumentan la organización horizontal y el prescindir de liderazgos. Del otro lado, las redes sociales mejoran la difusión de la información y los acontecimientos, y sobre todo, dicen lo que los medios tradicionales de comunicación callan. El ejemplo más notable es Turquía donde sólo los medios internacionales cubrían las protestas. Nada por las pantallas de la televisión nacional turca. El gobierno de Erdogan se ha caracterizado por sus ataques a la libertad de expresión y de prensa, por lo que los medios de comunicación están controlados por el gobierno, lo cual explica el descaro informativo.

Los comunicados de ambos gobiernos presentan una gran diferencia entre sí. El gobierno derechista y conservador islámico de Erdogan calificó a las manifestaciones como un intento de desestabilización y terrorismo. En el lado brasilero, el gobierno fue mucho más cauto, reconociendo que son "reivindicaciones justas" y señalando grupos minoritarios violentos en las manifestaciones. Rousseff ha tomado una decisión más inteligente (y demagógica), ya que intenta disuadir a los manifestantes y demostrar que es innecesario salir a protestar, e incluso planteó la posibilidad de una referendum para una constituyente. Pero algo comparten, y es que casi no hubo palabras en contra de la brutal represión policial.

Contexto Internacional:


El gran problema actual para Brasil es la "demanda China". El bajo crecimiento de EE.UU. y la Unión Europea implica una menor demanda de productos, los cuales muchos son "Made in China". Esto afecta la exportaciones, la producción china y la demanda de materias primas, y al ser Brasil un exportador de materias primas, se está viendo cada vez más afectado por la crisis económica actual. Y por supuesto, como un efecto dominó, esto afecta también al resto de los países latinoamericanos. Desde el punto de vista político, Brasil se ha mostrado como aliado de la izquierda radical latinoamericana, al ser complaciente y hacerse la vista gorda ante distintas situaciones en el lado del hemisferio. De ahí que la izquierda radical latinoamericana, a pesar del justo reconocimiento que les hace personalmente Dilma Rouseff, califican a las protestas como un intento de desestabilización de los grupos locales opuestos al gobierno o del imperialismo yankee. Sin embargo, la política exterior de Brasil es más pragmática que radical, por no decir que hace todo según sus intereses. Así, Brasil observa a los EE.UU. más como un socio que como un enemigo o rival, e igual los EE.UU. hacia Brasil. De hecho, según la palabras del vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, hay “una nueva era” en las relaciones entre EE UU y Latinoamérica, y “no hay un socio mejor que Brasil para este empeño” [3]. Esto, por supuesto, con miras al potencial energético que tiene Brasil, y esquivando las balas que representa la inestabilidad política venezolana para el abastecimiento energético estadounidense. Esta relación entre EE.UU. y Brasil es en parte para que EE.UU. aproveche el creciente protagonismo regional que tiene Brasil y, de paso, hacer contrapeso al protagonismo que tiene China en la región.

Turquía, al ser la puerta que separa Occidente de Oriente, es históricamente un punto estratégico desde un punto de vista económico y militar. Del lado económico, si antes era la "ruta de la seda", ahora es la "ruta de los oleoductos y gasoductos[4]". Desde el punto de vista militar, ser la ruta entre Occidente y Oriente también posee gran peso estratégico, pero también el hecho de que tiene una gran cercanía con los países árabes, por no decir petroleros. Por más paradójico que pueda sonar, el gobierno autoritario y conservador islámico de Erdogan es aliado del gobierno -dizque- democrático, liberal y laico de Obama. Pero esto no es sorpresa, porque Turquía, desde la Guerra Fría, ha sido tradicionalmente un aliado de EE.UU., y esto se evidencia en que Turquía es miembro de la OTAN desde 1952. En la actualidad, todavía hay bases estadounidenses en Turquía[5], que en el pasado ya facilitaron la invasión a Irak. De otro lado, Turquía es poco amigable con el gobierno de Al Assad en Siria, lo que lo haría un punto ideal de partida en caso de una posible intervención internacional en Siria por parte de la OTAN. La posibilidad de un cambio de gobierno turco, puede cambiar este escenario, sobre todo porque parte de las exigencias de los manifestantes es el rechazo a la política exterior turca, en especial en el caso sirio, que muchas veces viene cargado con un tono bélico. Y por supuesto, esta situación es muy perjudicial para los intereses del mundo occidental.

Conclusión


Algunos me podrán regañar porque, con mucha razón, dejo muchos factores por fuera en este texto. Pero que a mi criterio esos serían los puntos más relevantes y que afectan a los países involucrados, y sobre todo, los que pueden incidir en las protestas.

¿Qué pasará con las protestas? Lo previsible es que disminuyan con el tiempo, pero eso es algo que lo dirá el tiempo y su población. Su sostenimiento en el tiempo dependerá de la ausencia de liderazgos. La organización horizontal es el fuerte de estas protestas, y la presencia de un liderazgo, reconocido por los participantes, sólo aumenta las posibilidades de los gobiernos para comenzar una negociación y calmar el espíritu de las protestas. Los medios de comunicación tradicionales pueden incidir en esto, ya que suelen salir en búsqueda de voceros que representen a una manifestación, generando así liderazgos artificiales: quien sale más en la TV es el líder la protesta. ¿Por qué es importante la horizontalidad de la protesta? Porque demuestra que se trata de un movimiento social y no de un movimiento político. De hecho, a diferencia de la Primavera Árabe, pocos manifestantes en Brasil están pidiendo un cambio de gobierno, sino más bien mejoras de condiciones y quizás un cambio de actitud de los políticos; sucede lo contrario en Turquía, donde se culpa más Erdogan que al propio Estado. No son manifestaciones revolucionarias -aunque en ellas haya presencia de grupos de izquierda-, sino reformistas, ya que no demandan un nuevo modo de organización política y social. Sin embargo, eso no quiere decir que no pueda tener un final revolucionario, ya que históricamente hay revoluciones que empezaron exigiendo reivindicaciones y terminaron cortando cabezas. Esta posibilidad aumenta con la crisis de la democracia representativa y el modo tradicional de hacer política (la gente no confía en los políticos), que ocurre no sólo en estos países, sino a nivel global.

Las protestas no son propiamente anarquistas, ya que no tienen el contenido ideológico necesario, sin embargo, resultan similares en algunas acciones y preceptos. En las revoluciones liberales el pueblo se dio cuenta de que no se necesitaban reyes para gobernar al país, que podían hacerlo ellos mismos; quizás algún día llegaremos a una revolución donde el pueblo se de cuenta de que podemos organizarnos nosotros mismos sin necesidad de presidentes, primeros ministros y entre otros burócratas de la tendencia política que sea. Para los grupos anarquistas que están por allá, este sería un buen momento para actuar.

NOTAS:
[1]. Trabajadores paralizan obras en estadio brasileño Maracaná: http://spanish.peopledaily.com.cn/31615/8134140.html
[2] Copa Mundial amenaza a indígenas en Brasil: http://www.dw.de/copa-mundial-amenaza-a-ind%C3%ADgenas-en-brasil/a-16084858
[3] Biden: “Brasil es el mejor socio para una nueva era entre EEUU y Latinoamérica”: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/05/29/actualidad/1369855815_802752.html
[4] Todos los gasoductos llevan a Ceyhanhttp://www.presseurop.eu/es/content/article/107211-todos-los-gasoductos-llevan-ceyhan
[5] Bases americanas para atacar Irak: http://www.mundoarabe.org/bases_americanas.htm

Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y tecnologías 2.0

lunes, 24 de junio de 2013

El Agua en Venezuela: Privatizada de Facto


Tacatacataca... Ese no es el sonido de las cacerolas, sino el sonido habitual de los camiones cisternas, que vienen a llenar de agua los tanques de casas y edificios residenciales.

Los cortes de agua, ya sean planificados o "accidentales" (Ej. El rompimiento de una tubería que abastece a media ciudad) son muy usuales en el país. En Venezuela, un país con uno de los recursos hídricos más vastos del mundo, resulta particularmente extraño esta escasez del líquido, sobre todo cuando hay países con menos ríos que Venezuela pero que gozan de un flujo permanente de agua. Sí, también hay muchas temporadas de sequía, por los efectos del cambio climático. Sí, también hay una cultura de despilfarro del agua, donde muchos usan manguera para limpiar las calles cuando bien se puede usar una escoba. Y sí, también podríamos admitir la existencia de los pokemón que cortan tuberías con el fin de desestabilizar a la revolución. Sin embargo, una gran parte de la culpa también está en la ineficiencia y falta de previsión por parte de los órganos gubernamentales.

El precio de una cisterna de agua oscila entre 800 y 1200 bolívares, lo cual representa hasta un tercio del sueldo mínimo en el mejor de los casos. Y evidentemente, mientras más fallas en el suministro de agua existen, más se debe acudir a estas cisternas para llevar el día a día en el hogar.

Pero otro de los problemas del agua no es sólo su suministro, sino su calidad. Es notablemente famosa la idea de que el agua del grifo en Venezuela no se puede beber, debido a su mala calidad. Vamos a dar el beneficio de la duda al gobierno, y quizás dicha mala fama se debe a un rumor de los entes privados con el fin de incentivar la compra de agua embotellada, y no por su mala calidad, como ocurre en los EE.UU.. Sin embargo, el gobierno ni siquiera se ha esmerado demasiado en desmentir este asunto, y el hecho de que los botellones de agua (de hasta 5 litros) estén regulados, parece un indicio de ese desinterés.

Para no hacer el cuento largo: El agua en Venezuela está privatizada de facto, ya sea por ineficiencia o complicidad del Estado, lo cual está haciendo ricos a algunos.

Tenemos a un gobierno más empecinado en la política minero-extractiva que en la protección ambiental, lo cual se ve en la calidad y suministro del agua. Desde un punto de vista estratégico el agua es más importante que el petróleo, no sólo porque sin petróleo la humanidad todavía subsiste, sino porque la falta de agua puede generar revoluciones y conflictos: No olvidemos a Cochabamba en el 2000, no olvidemos que algunos dicen que en el futuro las guerras se librarán por agua...

Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y tecnologías 2.0

domingo, 23 de junio de 2013

Gobierneros, Conspiranoia y otras caricaturas


Si algo podemos inferir de las palabras de los gobierneros venezolanos, es que los que se oponen al gobierno o al Estado son muy, pero muy poderosos. En el caso de la oposición venezolana, ésta es como el Coyote y el Correcaminos: El coyote (la oposición) siempre dispone de muchos planes y de todos los medios, todos marca ACME (hecho en gringolandia), desde trampas hasta misiles (y aviones militares) y, a pesar de todo, el coyote nunca consigue lo que quiere (el poder). La oposición -aparentemente- tiene mucho poder, pero simplemente nada se le sale bien. Así es más o menos la caricatura de las conspiraciones exclamadas por el gobierno.

Las conspiraciones se explican en la medida de la desconfianza que tiene la población en las instituciones o autoridades, ya sean públicas o privadas. Es simple: Como desconfiamos de lo que nuestras autoridades o instituciones nos dicen, eso facilita el origen y aceptación de diversas teorías que nos proporcionan "otra cara de la moneda" sobre una determinada realidad. Hay quienes creen que los gobiernos esconden la presencia de los aliens, o quienes dicen que el ser humano nunca pisó la Luna o que hay sociedades secretas que intentan dominar el mundo. Todo es parte de esa desconfianza que tenemos en quienes nos gobiernan.

Estas teorías por lo general suelen venir de los ciudadanos de a pie, sin embargo, hay otras teorías conspirativas que, contrario a lo usual, provienen de los sectores que están en el poder y que tienen un origen o interés muy distinto, pero cuya aceptación puede ser similar, y que no distingue entre "derechas" e "izquierdas".

Un caso muy particular, y para hablar de gobiernos de derechas, podemos tomar el ejemplo del gobierno de George W. Bush. Este gobierno era particularmente paranoico, sobre todo en la llamada "Seguridad Nacional", después de los atentados del 11 de septiembre (del cual muchos creen que fue un atentado del mismo gobierno y entes privados, ya que hay cosas muy cuestionables de lo sucedido). El caso ejemplar era la paranoia de que el gobierno de Irak poseía armas nucleares, y que estas armas podían caer en manos de terroristas islámicos. Pero la verdad era que ni uno ni lo otro: Irak no poseía este armamento y los grupos radicales islámicos no eran muy amigos de Saddam Hussein. Acabada la amenaza de Saddam, EE.UU. se enfrenta a un enemigo fantasma: el terrorismo islámico. Pero luchar contra el terrorismo es como luchar contra las cucharachas: no sabes donde están, donde se esconden, no sabes nada, con la única excepción de que tienen cara de árabes. No es un enemigo que para derrotarlo baste con invadir un país o matar al líder, sino que es una amenaza constante y latente... O al menos eso es lo que se pretende hacer creer. El terrorismo islámico es la versión mejorada de la "amenaza soviética", ya que permite tener a la población en constante alerta, y un pueblo con miedo es más fácil de manejar que un pueblo ignorante (Y el pueblo estadounidense tiene mucho de ambos). El miedo gatilla el instinto social de unión para hacer frente a los problemas, y dado que convenientemente el que "nos protege" es el gobierno, entonces "hay que apoyar al gobierno". Y por allá tenemos los ejemplos de que quienes se oponían a la intervenciones militares en los países árabes eran rápidamente tildados de "apátridas".

Del lado de la izquierda, tomamos el caso venezolano, que como buenos conocedores de las estrategias de manipulación que aplican los yankees, las repiten sin ninguna vergüenza. El gobierno cada vez intenta más enaltecer de un supuesto poderío que poseen sus adversarios pero que en realidad no tienen. ¿Cómo se puede lanzar un golpe de Estado si la oposición no tiene el apoyo de las Fuerzas Armadas ni de ninguna otra institución del Estado? ¿Cómo van a lanzar un golpe si apenas la oposición tiene 2 estados? La más evidente fortaleza que tiene la oposición es que sus números en las elecciones tienen una tendencia en alza, pero más allá de eso es exagerado. Lo último fue la supuesta compra de aviones militares por parte de los opositores, lo cual suena más a un chiste por el alto costo que conllevaría, no sólo económico sino diplomático y militar, ya que se habla de que el ataque vendría de una base de EE.UU. en Colombia, lo cual puede ser tomado como una declaración de guerra por parte de ambos países, y ni EE.UU. ni Colombia tienen interés en llegar a tal extremo. También suenan mucho las supuestos intentos de magnicidio, que son meras especulaciones sin fundamento. Si llamar a protestar por Twitter es generar zozobra, ¿Qué será decir que se quiere asesinar al presidente de la República?

La paranoia, o ese delirio angustiante de estar siendo perseguido por alguien, sería el diagnóstico para el gobierno venezolano. Y ese miedo, al igual que en el caso gringo, genera cohesión entre el chavismo para luchar contra el enemigo común. De ahí que siempre vamos a ver la misma retórica de siempre que apela a la pérdida de los beneficios sociales en caso de una victoria opositora, o de magnicidios, intervenciones militares extranjeras, y entre otras supuestas conspiraciones, lo cual podría ser más o menos cierto, pero eso no es lo que importa, sino la intención de generar miedo. La gente sencillamente no muestra miedo si piensa que el adversario es débil, y la falta de miedo no genera cohesión desde el punto de vista del poder, sino disgregración: cada quien busca sus propios fines personales y no los del colectivo.

No pongo en duda que la paranoia es la mejor creadora de teorías, pero queda evidente que este tiene un interés mas que la simple duda en los que nos gobiernan: la perpetuación de los grupos que nos gobiernan. La duda aplica para todo, y no sólo debemos dudar de nuestras autoridades, sino incluso de aquellas teorías que hablan mal de nuestras autoridades, y no creernos todos las conspiraciones que escuchemos, por más sensatas que puedan parecer (y algunas teorías conspirativas tienen mucho sentido).



Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y tecnologías 2.0

jueves, 23 de mayo de 2013

Venezuela y el Plan Patria Milica

La GNB en Guaicay, Baruta.
Hace unos días, camino a casa y al atravesar el barrio de Las Minas de Baruta en la camionetica, nos topamos con una alcabala de la GNB (Guardia Nacional Bolivariana) que, como siempre, estaban fisgoneando en los autos, haciendo salir a los pasajeros y conductores y deteniendo motorizados. Como íbamos algo rápido no me dio tiempo de tomar fotos, pero no perdí la oportunidad, ya que más tarde y justo enfrente de donde vivo había otro grupo de GNB, que igualmente detenían (y seguramente matraqueando) conductores y motorizados y generando tráfico al mismo tiempo.

Todo esto forma parte del anuncio presidencial de sacar a las Fuerzas Armadas a la calle para combatir la inseguridad, en lo que llamaron "Plan Patria Segura".

Este nuevo plan de seguridad es un giro de 180º de la política anterior, pero que en lugar de mal a mejor puede ir de mal a peor. Antes estábamos frente a una política de seguridad más progresista, basada en la educación de los funcionarios policiales en derechos humanos y seguridad ciudadana, y la implementación de políticas sociales para paliar las graves desigualdades sociales que también son generadoras de violencia. Sin embargo, ahora el gobierno parece haber cedido ante las presiones de la derecha, y ha acrecentado aún más la política represiva que, en algún momento caerá en -si no lo ha hecho ya- en violaciones a los derechos humanos.

¿Por qué este cambio de política? Podríamos señalar 2 puntos importantes:

1) La estabilidad del gobierno de Maduro, a diferencia de Chávez, depende mucho de lo que será su nivel de eficiencia y no de su carisma. Una enorme parte de la población venezolana es afectada por la inseguridad y todavía ven mejor una política represiva, con policías en las calles, que con políticas sociales. Así, una reducción efectiva de la inseguridad, sin importar como se logre, se puede reflejar en la popularidad del presidente. Algo muy similar logró Uribe en Colombia, cuyo nivel de popularidad era -y todavía es- tremendamente alto, dado su política agresiva y fulminante contra las FARC. Así que, por ahora y en la práctica, Maduro pareciera seguir más los pasos de Uribe que los de Chávez.

2) Las Fuerzas Armadas en la calle también tiene un efecto disuasorio. Actualmente estamos en un momento de, no sólo de alta crispación política, sino también de alta conflictividad social en todos los ámbitos. Así, toda reivindicación o lucha, ya sea por derechos civiles y políticos, o de derechos económicos, sociales y culturales, puede ser reprimida con mucha más facilidad. Y considerando que con las llamadas "zonas de seguridad", que aproximadamente cubren el 30% del país, y donde se criminaliza el derecho a la protesta... Podríamos intuir que podría ser algo similar pero a mayor escala.

Los riesgos de esta política de militarización de la seguridad ciudadana son previsibles: los funcionarios militares no están entrenados para ejercer funciones de seguridad ciudadana, sino que están entrenados, física y psicológicamente para la guerra, donde el fin es la destrucción o incapacitación del enemigo. En el caso de la GNB, esta ya se encuentra en espacios que deberían ser netamente civiles según la Constitución Nacional, y esas son las cárceles del país (art. 272). Y como es bien sabido, la presencia de la Guardia Nacional solo ha empeorado la situación de las cárceles, ya sea a través de la corrupción, el tráfico de armas, de drogas, y alguna que otra matanza, como la ocurrida hace poco en Uribana. Y claro, es muy posible que la GNB extrapole a las calles muchos de esos problemas que ocurren en las cárceles.

También esta medida es contraria a derecho según la Constitución, donde el artículo 332 reza que:
Los órganos de seguridad ciudadana son de carácter civil y respetarán la dignidad y los derechos humanos, sin discriminación alguna.
Por lo que solo las policías deben cumplir esta función, a menos que haya una confusión entre la diferencia entre civil y militar.

Como un añadido especial, de acuerdo a una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso del Caracazo, un caso del que el gobierno hace mucha alharaca, se instó a los países a utilizar los funcionarios militares solamente en situaciones extraordinarias, donde hayan sido sobrepasados los cuerpos policiales.

De igual modo, está la contradicción existencial: si es cierto lo que dicen las teorías más progresistas, que una reducción de la pobreza traerá menos violencia y criminalidad, entonces si el gobierno chavista dice que se ha logrado reducir la pobreza ¿Por qué hay igual o peor criminalidad que en el pasado? O en realidad el gobierno miente con sus cifras de la pobreza o hay otro generador de violencia, ya sea cultural, político, una conspiración del imperialismo yankee o intento de los alienígenas que utilizan el control mental para que nos matemos entre nosotros y dominarnos más fácilmente...

En fin, por ahora vamos a una Venezuela milica que ni el mismo Teniente Coronel intentó.

Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y tecnologías 2.0

martes, 14 de mayo de 2013

El Marketing Guerrilla y su uso por organizaciones sociales

El marketing guerrilla no tiene nada que ver con la venta de camisetas con el rostro del Che Guevara, eso es sólo una divertida ironía. El Marketing Guerrilla es una estrategia publicitaria que se caracteriza por ser poco convencional, creativa y, por sobre todo, económica.

Este tipo de marketing es muy útil para organizaciones sociales, como ongs de Derechos Humanos y ambientalistas, ya que permiten crear campañas de concientización a muy bajo coste, lo cual es importante para las organizaciones sociales, ya que éstas suelen tener un presupuesto muy limitado.

En este sentido, la campaña de concientización del marketing guerrilla pueden ser muy potentes y efectivas. Siempre recuerdo una campaña sobre el alzheimer, que consistía en una persona que se acercaba a otra, un total desconocido. Pero esta persona aparentaba conocer a la otra, le decía su nombre, de donde se conocieron y demás, pero el otro sencillamente no asimilaba la información pues en verdad nunca se habían conocido. Al final, nuestro actor le entrega una tarjeta que dice: "Así se siente una persona con alzheimer". Y ¡Bang! La efectividad es inmediata. La víctima de la jugarreta, muy probablemente, compartirá su experiencia con sus círculo de amigos y familiares, lo que aumenta la posibilidad de donaciones, investigaciones o estudios sobre la enfermedad. (Abajo dejo el video)



En otra compaña sobre las personas que viven en las calles, hubo una campaña muy sencilla que se hizo en EE.UU. durante la época del invierno. Se colocó un cartón y algo de periódico en el piso, junto a algún edificio, y que tenía una lapidaria frase: "¿Te gusta la nieve? Al que duerme aquí no". Otra campaña realizada en una universidad, utilizó la vieja broma de colocar un papel en la espalda con algo escrito a sus compañeros, pero en lugar de incitar a la burla, incitaban a la participación en la comunidad universitaria.

Así, la idea del marketing guerrilla es hacer vivir en carne propia la experiencia que nosotros le queramos transmitir. Esto permite interactuar con el público y conseguir una gran notoriedad. Hasta ahora las empresas son las que más tienden a utilizar este tipo de estrategias, evidentemente con fines comerciales. Sin embargo, como ya vimos con ejemplos anteriores, las organizaciones sociales, con fines humanitarias o no lucrativos, empiezan a utilizar éstas mismas estrategias. Entre las más famosas podríamos incluir Amnistía Internacional y Greenpeace.

Muchos de nosotros -en lo cual me incluyo-, podríamos tener cierta reticencia a la sola palabra "marketing", dado la connotación comercial y consumista que posee, pero entendiendo que como organizaciones sociales tenemos el objetivo de difundir ideas o acciones, nos guste o no, hacemos marketing cada vez que promovemos lo antes mencionado. No hay que dejar a un lado esta potente forma de comunicarnos y transmitir nuestras ideas.

¿Qué te pareció? ¿Ya se te ocurre alguna campaña de marketing guerrilla?

Víctor M. Camacho
Internacionalista, especialista en Derechos Humanos y tecnologías 2.0

martes, 23 de abril de 2013

¿Sólo el Estado viola los derechos humanos? Necesidad de una nueva visión

Hace poco me dediqué a estudiar las distintas concepciones que fundamentan la naturaleza de los derechos humanos. Tenía la preocupación sobre si distintas concepciones o visiones sobre los derechos humanos podía tener algún efecto en su protección, garantía o justiciabilidad. Ante lo cual he podido concluir que sí.

En el plano de lo ideal, la perspectiva que garantizaría más la protección de los derechos humanos sería la visión iusnaturalista, aquella que nos dice que los derechos humanos son naturales y inherentes a la persona humana. Pero, si nos vamos al plano de los hechos, vemos que realmente no se actúa como si los derechos humanos fueran como tales.

Y para comprobar esto sólo basta ir a un debate que ya muchos consideran agotado, pero que para otros no, y eso es: ¿Quién es el sujeto violador de los derechos humanos? ¿Sólo el Estado como lo sugiere la doctrina ortodoxa? Si decimos que sólo el Estado puede violar los derechos humanos, entonces estamos reconociendo que los derechos humanos son positivos (reconocidos por una norma), ya que de ser naturales e inherentes al ser humano, entonces los derechos humanos se pueden violar aún en la ausencia del Estado, o incluso, cuando los Estados aún no estaban constituidos como tales, por ejemplo, en la Edad de piedra. Incluso, hay derechos que no son realmente innatos o inherentes a nosotros, como lo podrían ser algunos de los derechos económicos, sociales y culturales, ya que ninguno de nosotros nace con una vivienda, con un trabajo o con educación bajo el brazo. Sin duda, dichos derechos son esenciales para el desarrollo integral del ser humano, sin embargo, no nos son inherentes como si lo es la libertad de expresión o la necesidad de seguridad personal. Si los derechos humanos son naturales, entonces cualquier persona (natural o jurídica) puede violarlos. Pero de acuerdo a las tesis actuales esto no es así.

Quizás para resolver esta diatriba sea necesario definir con exactitud: ¿Qué es el Estado? ¿No somos los ciudadanos parte del Estado? Muy genéricamente se suele definir como elementos integradores del Estado al “Gobierno, territorio y población”. De ahí podríamos inferir que sin población, no hay Estado, puesto que son parte del mismo. ¿Eso no podría insinuar también que los ciudadanos, como parte integradora y necesaria del Estado, también son posibles violadores de derechos humanos? El concepto de Estado es muy amplio, e incluye una gran cantidad de elementos, así que en lugar de decir que sólo el Estado puede violar los derechos humanos, sería mucho más correcto decir que sólo los funcionarios públicos violan los derechos humanos, sin acudir a un ente abstracto como el Estado.

Sin embargo, considero esta concepción de que sólo los funcionarios públicos violan los derechos humanos como poco garantista, ya que se presume la eternidad o hasta omnipresencia del Estado. ¿Qué sucedería si ocurre algún hecho terrible a una persona, en algún lugar del mundo donde no exista un Estado constituido, y por lo tanto, carece de normas internas y, ni mucho menos, de ratificaciones a tratados internacionales y que tampoco sea posible aplicar el derecho internacional humanitario o el derecho penal internacional? De acuerdo al iusnaturalismo, sería posible su justiciabilidad, sólo por ser una persona humana; pero de acuerdo al efecto vertical de los derechos humanos, no habría solución posible. Esto deja una laguna jurídica que, aunque poco plausible, ya que casi la gran parte del territorio planetario está bajo el control de algún Estado, puede ser una amenaza latente en el futuro.

Quizás parte del problema yace en la interpretación histórica que se hace sobre los derechos humanos, viéndose sólo como reivindicaciones que se han hecho frente al Estado. Sin embargo, las primeras revoluciones políticas y sociales, de los siglos XVIII, XIX y XX, no eran exclusivamente exigencias que se hicieron frente al Estado, sino frente a toda autoridad. La revolución francesa no sólo denunció los atropellos de la monarquía francesa, sino también los de la Iglesia. Los trabajadores de Haymarket en Chicago no sólo exigían una reducción de la jornada laboral al Estado norteamericano, sino por sobre todo a sus patronos. Muchas reivindicaciones se hacen, también, de ciudadanos frente a empresas, de obreros frente a empresarios, de mujeres a hombres, de negros a blancos, de indígenas a colonos, que no son funcionarios del Estado, pero que podían gozar de una posición de autoridad o de poder, quizás no político, pero sí económico, social o religioso, que les permitiera cometer abusos. De ese modo, se denota que los derechos se exigen no sólo frente al Estado, sino frente a toda autoridad (que no es exclusivamente política), por lo que sería mucho más garantista reconocer que los derechos humanos son violados por cualquier sujeto en una posición de autoridad o poder. Esto, sin embargo, no quiere decir el menosprecio de la responsabilidad del Estado, quien todavía debe tanto respetar los derechos humanos como investigar y sancionar las violaciones a los derechos humanos.

Habría muchos conceptos que revisar y analizar, y no sólo los términos “Estado” y “autoridad”, sino también el de dignidad, sobre la cual se suele fundamentar los derechos humanos. En la actualidad, incluso en el derecho positivo se entiende la dignidad como una cualidad universal, lo cual es cierto, porque todos gozamos de dignidad, sin embargo no todos la entendemos por igual. Lo que es digno y lo que no lo es, no sólo puede variar de cultura en cultura, sino de persona a persona. No es igual la dignidad de un samurái que la de un indígena, ni es igual la dignidad de un musulmán que la de un occidental. Es por tanto un término ambiguo, que da para muchos equívocos, y sería necesario encontrar un término más universal que englobe, no solo a todas las culturas, sino a todas las personas.

Todos estos son razonamientos que pretenden abrir el debate y, de ser posible, generar polémica con el fin que todos los defensores de Derechos Humanos pretendemos: garantizar un mundo más justo.

lunes, 22 de abril de 2013

Venezuela: ¿Cómo está la situación del país? Mi perspectiva



Me hicieron esa pregunta desde Colombia. Según mi perspectiva, y muy resumidamente: ¿Cómo está la situación del país?

Desde mi perspectiva, son dos grupos burgueses que luchan por quien se queda con el pastel. Ninguno es realmente mejor que el otro. Pero el abuso de poder la boliburguesía ha sido más que brutal, más que los gobiernos anteriores, que al menos se turnaban cada 5 años para hacer desastres.

Durante estos días, se puede decir que todo funciona con normalidad, pero a la vez hay un ambiente de tensa calma. Poca afluencia en las calles, clases suspendidas hasta la próxima semana, algunos comercios cerraron más temprano.

La sociedad se nota más dividida que nunca, ya hay familias y amigos que no se hablan por razones políticas, y los resultados del domingo lo confirman y lo empeoran.

Los medios de comunicación solo hablan de sus propios intereses, lo cual no sorprende. Hoy mismo me entero de que los medios del Estado mintieron, con historias fabulosas, de ataques e incendios a hospitales, llamados CDI (Centro de Diagnóstico Integral).

Para mi lo más probable es que Capriles haya perdido, y creo que sería mejor para la paz que reconocieran los resultados, pero ellos también tienen el interés de no quedar como "cobardes" ante sus 7 millones. Ya que son usuales los "lo compraron para que no dijera nada", después de una elección. Así que es posible que sea un show de la oposición, o quizás sea sincero que creen que ganaron las elecciones.

Tampoco parece que se fuera a realizar el conteo de los votos, y hasta ahora todos los poderes públicos se niegan o dan malas excusas para no hacerlo... Como decir que no se pueden contar los votos porque eso no existe, como Santa Claus o el hombre de las nieves. Y el gobierno ha respondido a la radicalización de la oposición con más radicalización, quizás por la misma razón de que no quedar mal ante su gente.

En fin, hasta ahora todo está más bien en calma, creo que el verdadero conflicto surgirá si el CNE se niega rotundamente al conteo total de los votos, ya que eso olería a fraude...

viernes, 19 de abril de 2013

Herramientas para verificar la autenticidad de las imágenes



Muy recientemente, en la coyuntura actual venezolana post-electoral, ha dado paso a la publicación de muchísimas imágenes para denunciar las cosas que suceden en el país. Y cómo es algo muy común, quizás con mala intención o simplemente por equivocación, suelen rodar imágenes falsas o fuera del contexto geográfico o temporal. Por ejemplo, la imagen de arriba, en realidad procede de las protestas en Egipto en 2011, y no de la actualidad venezolana.

Evidentemente, esto afecta la credibilidad de quien publique, e inclusive, acarrea el peligro de ser culpado por "incitación al odio y a la violencia", y definitivamente no queremos eso. Para evitarlo, acá les presentamos dos herramientas para verificar la autenticidad de una imagen antes de publicarla y evitarnos pasar un mal rato:

1. TinEye.com
  • Cogemos la URL de la foto. Es decir, botón derecho en la foto y “copiar URL”. En este caso, por ejemplo, http://abcblogs.abc.es/wp-content/blogs.dir/19/files/2013/04/mujer-golpeada.jpg
  • Abrimos tineye.com, una web que sirve para buscar copias de esa misma imagen en otras páginas. Introducimos la URL completa en la barra de búsqueda. Le damos a buscar.El sistema te devuelve una buena lista de resultados. En este caso, 42 páginas web donde está la foto(debe haber muchas más referencias, pero solo estas 42 encajan con la URL que hemos introducido). Si hacemos click sobre cualquiera de los resultados, tendremos una web donde descubriremos que lafoto es anterior a los incidentes de Venezuela, y que es de Egipto. Y que es de 2011.
2. Google Images
  • Google Images es prácticamente igual que TinEye, aunque algo más sofisticada.
  • Entramos en images.google.es. En la barra de búsqueda hay un icono de una cámara de fotos, donde si hacemos click nos permitirá, como en TinEye.com, introducir una URL para buscar copias de la imagen en la web.
  • Muchos de esos resultados son, efectivamente, de los últimos días y hacen referencia a altercados tras las las elecciones en Venezuela de la semana pasada. Antes de dar por buena, por tanto, la imagen, mejor hacer una última comprobación.
  • Google permite buscar resultado por fecha. Es decir, vamos a comprobar si esa foto ha sido publicada antes de las elecciones en Venezuela, con lo que no podría ser cierto que correspondiera a “los enfrentamientos producidos en los últimos 4 días”. Usando la pestaña “Herramientas de búsqueda” acotamos los resultados por fecha, buscando las fotos previas al 13 de abril de 2013. 
¿Qué me dices? ¿Te parecen útiles?

Recomendado: TinEye y Google Imágenes: curso acelerado para corresponsales en Venezuela

lunes, 15 de abril de 2013

Venezuela: De cómo enchufarse para terminar colgando de un hilo



Hoy Venezuela amaneció más entretenida que nunca... Al menos para quien es analista político. El oficialismo tiene una victoria con sabor a derrota (o como diría Chávez: "victoria pírrica" y "de mierda"); mientras que la oposición tiene una derrota con sabor a victoria. Y es que se puede comprobar una clara tendencia desde la últimas elecciones: la oposición aumenta sus números y el oficialismo los baja.

Lo mas impresionante sigue siendo que a pesar del enorme capital político, institucional, informativo y organizativo que tenía el oficialismo, sólo lograron un poco más de un punto porcentual de diferencia, y contradiciendo totalmente lo que afirmaban las encuestas hace unas pocas semanas. Del otro lado, también es impresionante como, viniendo de abajo en las encuestas, tanto la oposición en general como su candidato hicieron una muy buena campaña en los 10 días que duró, y que evidentemente logró arrebatarle votos al chavismo.

La victoria del chavismo es también un castigo y una amenaza para Maduro. Es decir, ¿Cómo puedes perder hasta 10 puntos de ventaja en tan sólo unos pocos días? Esto se va a debatir en lo interno del chavismo, y seguramente algunos querrán hacer rodar cabezas, entre ellas seguramente la de Maduro. Su show cuasi-religioso y reiteradas metidas de pata desanimaron a muchos. El chavismo nunca ha sido precisamente homogéneo, y este dudoso liderazgo pírrico de Maduro sólo va a acentuar las diferencias dentro del chavismo.

Por esto, si por mi hubiese sido, y con una visión a largo plazo, era mejor dejarse perder, tanto para una como otra tendencia. Y esto dado que quien recibiera el poder, le iba a costar mucho gobernar, dado que este país tiene una tendencia muy alta a la conflictividad social. Una victoria de la oposición, habría servido para demostrar la certeza de los argumentos del chavismo, cuyas políticas liberales podrían haber acentuado la desigualdad social o no resuelto nada, y por lo tanto, la "revolución" y el "no volverán" hubiese sido más necesario que nunca. Sin embargo, el escenario no es ese. A partir de ahora toda la conflictividad social será capitalizada y tomada como demostración del argumento opositor. Así, el oficialismo sólo puede ir en declive, y la oposición en aumento. Pero claro, para ver eso tienes que ser una mente maestra y maligna como yo... y dispuesto a ceder espacios (cosa imposible para un enchufado) y tener paciencia. Capriles y el resto de la oposición no confía en los resultados, los desconocen, lo que aumenta la conflictividad social. Yo dudo que hubo fraude en el proceso electoral, aunque tampoco lo creo imposible. Sin embargo, me parece más sensato, por parte de la oposición, sentarse a esperar a que el oficialismo colapse sobre sí mismo, lo cual será más temprano que tarde. Pero la posición opositora es comprensible, lo irresponsable es que el chavismo se niegue a un conteo manual de los votos, dado que no sólo le quitas la tranquilidad a una facción opuesta, sino que también a la propia.

Ya el chavismo no puede reducir a la oposición como oligarquías, clase privilegiada o agentes imperialistas de la CIA. La mitad de la población no puede ser enteramente oligárquica, y con tantos recortes dudo que EE.UU. tenga presupuesto para tantos agentes de la CIA (Muchos por acá seguimos esperando nuestros cheques). Lo cual evidencia también que en Venezuela no se puede hablar de lucha de clases y ni siquiera de conciencia de clase. Es una vulgar "democracia representativa" como cualquier otra.

Con este resultado, en los próximos 6 años el chavismo se verá menos animado a realizar elecciones. Con Chávez se concurría a las urnas prácticamente cada año, pero el riesgo de resultados adversos no animará al oficialismo para, por ejemplo, llamar a un nuevo referéndum constitucional. En cambio, del lado opositor, el referendum revocatorio contra Maduro está prácticamente cantado pasado la mitad del periodo, y de continuar la tendencia, muy posiblemente perderá el referéndum. Pero no llega hasta ahí, y solo como juego mental, la oposición podría animarse también a llamar a una Asamblea Constituyente que, en cierto modo, sería el mejor modo de lograr una seria división de los poderes y acabar con la dominación partidista del Estado.

En fin, Venezuela es el paraíso de los analistas políticos y el terror de las encuestadoras. Creo que todas las encuestadoras son perdedoras... ¿Y qué pasó con las Comunas? ¿Murieron con Chávez?