sábado, 15 de diciembre de 2012

Estado Comunal es una contradicción



En 1871, ya había terminado la guerra franco-prusiana, y el pueblo parisino sufría por la creciente pobreza, la escasez de alimentos, los destructivos bombardeos prusianos, las medidas económicas del nuevo gobierno de Thiers, y en parte a las retaliaciones económicas de la guerra por parte de Prusia. El descontento popular parisino era una certeza, y el levantamiento popular inevitable. Así empezó la Comuna de París.

En Venezuela se intenta implementar algo que el gobierno nacional ha llamado "Estado Comunal", lo cual dista muy lejos de lo que fue aquella interesante experiencia de la Comuna de París. La gran diferencia a resaltar es su origen: La Comuna de París fue un movimiento social horizontal (entre iguales) y espontáneo, mientras que el Estado Comunal es producto de las instituciones del Estado (principalmente, el gobierno nacional y otros órganos del poder público), lo que lo hace una iniciativa vertical: de arriba a abajo, entre gobernantes y gobernados. La Comuna de París fue una iniciativa de la sociedad parisina, quienes desde hacía años exigían más autonomía para la ciudad, de la cual sí gozaban otras ciudades francesas. En cambio, en la sociedad venezolana no existe un deseo generalizado por tal forma de organización, de hecho, ni siquiera es del todo comprensible para todos de que trata dicha forma de organización.

Al ser un movimiento social, la Comuna de París representó una amenaza para el poder establecido, en cuanto establecía una organización autónoma e independiente del poder central. Es decir, estuvo fuera de las regulaciones, leyes, reconocimiento y control del Estado francés. De hecho, la Comuna de París fue una oposición -quizás consciente o no- al Estado francés. Tan opuesto es la idea de la Comuna al Estado, que muy pronto el Estado francés respondió a esta iniciativa popular con el asedio de la ciudad y la masacre de muchos de sus participantes. En cambio, en el Estado Comunal, la Comuna es parte integral del Estado venezolano, con una base jurídica definida, unas regulaciones y límites establecidos. Es decir, goza de un poco de autonomía y no es independiente. En cierto modo, la Comuna de París no tenía más limitaciones que las limitaciones físicas de recursos para llevar a cabo sus acciones; pero la Comuna venezolana estará restringida al poder ejecutivo y nacional, en cuanto a autorizaciones y dependencia del capital financiero, físico y humano por parte del Estado.

En lo personal, vaticino que el Estado Comunal será un fracaso, al menos en el corto y mediano plazo. Esto debido a que, al ser una iniciativa que proviene desde el gobierno, quiere decir que no goza del apoyo popular. En Venezuela no existe una cultura arraigada para la participación política directa, que vaya más allá de la elección de representantes. El Estado Comunal no entiende ni respeta la idiosincrasia del pueblo venezolano, más acostumbrado a las alcaldías y gobernaciones para resolver sus problemas. Ya es muy difícil lograr que las personas vayan a una Junta de Condominio, será peor en el caso comunal. Esto podría resultar si se logra romper esa barrera cultural que evita la participación popular directa, pero que es algo que sólo se puede lograr a largo plazo. Sin embargo, esa visión a largo plazo estará determinada por las próximas elecciones a las alcaldías, ya que de volver a ganar el oficialismo, con una mayoría amplia de alcaldías, es posible que el gobierno pierda interés en el "Estado Comunal".

También podemos ver que, incluso, desde el punto de vista marxista, podemos destacar que existe dicha contradicción entre Comuna y Estado. El marxismo propone el comunismo como la etapa siguiente del socialismo, donde desaparece la estructura del Estado y se instala el de la Comuna: una organización horizontal, donde no existen jerarquías, clases sociales y en plena igualdad y libertad. El Estado representa una mal necesario en el marxismo, pero que necesariamente debe desaparecer. Sin embargo, dentro del Estado Comunal no se propone la desaparición del Estado, todo lo contrario, propone la fortaleza del Estado y la Comuna supeditado a él.

Por el lado de la oposición venezolana, que parece no tener un argumento más inteligente, se limitan a decir que "Comuna rima con comunismo". Lo cual es claramente estúpido, no sólo porque no rima, sino porque Comuna no quiere decir comunismo. Comuna proviene del francés "commune", que significa ayuntamiento o ciudad, y las comunas también existen en Francia, Chile, Colombia, como unidades político-territoriales, no muy diferentes de cualquier alcaldía, pero muy diferentes del espíritu de la Comuna de París... ¿O es que existe el comunismo en los países antes mencionados?

Yo apoyo la idea de la Comuna, pero no ésta. Puesto que la organización que propone el Estado Comunal no es una organización verdaderamente autónoma e independiente, y más que para resolver los problemas de la ciudadanía, parece más un instrumento de control por parte del Estado hacia el resto de los ciudadanos, eso si denotamos las pocas funciones de control que poseen estas comunas.

En fin, decía Groucho Marx que "Inteligencia militar es una contradicción", y ocurre lo mismo con el "Estado Comunal".

Víctor Camacho
Twitter: @victormanuelcs